5 aprendizajes de emprendimiento (o de la vida)

Lo que aprendí de una semana llenita de promoción y mujeres.

Beatriz Díaz
Beatriz Díaz | Creadora
10/10/2023 | Actualizado: 10/10/2023 10/10/2023
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5 aprendizajes de emprendimiento (o de la vida)
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Hace unas semanas me pasó una cosa. 

Verás. 

Publiqué unas recomendaciones sobre la lactancia que a mí como madre, me habían servido; de hecho especificaba “de madre a madre”. 

Recibí un “toque”; con mucha educación me venía a decir que hablara de sujetadores y dejara de dar consejos de lactancia. Me removió, no te voy a mentir. 

A partir de aquel momento, decidí que voy a dejar de dar consejos (por lo menos publicamente) y hablaré de aprendizajes (son míos y no son opinables).

Como ya os anuncié en la anterior newsletter, tenía semana movida: discursito dentro de una charla de Charuca, primer mercadillo y empezar en un currito que me ayudará a seguir ahorrando para Disneyland.

De todo esto he sacado estos aprendizajes:

  • Ante los retos, debo rodearme de gente que me aporte. Y me he pensado escribir lo siguiente para no parecer presuntuosa: de gente que me admire. Y si ya la admiro de vuelta… Boom! Digo esto porque lo vivido en el evento de Charuca con mis compañeras emprendedoras fue demasiado. Y sobre todo sentir que hiciera lo que hiciera, ellas me tenían una consideración brutal, que me apoyaban e incluso que les parecía maravilloso lo que hacía y cómo lo hacía y para mi eso fue mi motor. Porque… y enlazo con lo siguiente…

  • Pondré el corazón en lo que haga. La cabeza también, pero cuando lo que haces te tira de la tripa y lo comunicas con pasión, se genera electricidad en la sala. Es lo que pasó también con Charuca, ella nos inspiró con sus palabras, pero la generosidad y el respeto que surgió entre las mujeres que había allí fue mágico. Doscientas mujeres completamente alineadas.

  • Agradeceré mucho los resultados de mi esfuerzo. Que el universo se manifieste y responda a mis peticiones está genial pero ver cómo las semillas que he plantado, mitad con conocimiento de lo que hacía, mitad con la intuición como fuerza motora, me llena de gratitud.

  • Admiración y devoción por las profesionales de las que me rodeo. Del mercadillo lo que me llevo es ver a mis compañeras en acción, vendiendo, informando, captando. Menudas titanas, cómo sabían lo que se hacían (o eso parecía al menos).

  • Me lo pongo fácil pero siempre apuntando en una dirección. Es verdad que la incomodidad es lo que te obliga a moverte y a avanzar. Muchas veces hay que decir que NO aunque te apetezca muchísimo hacerlo para tener el suficiente tiempo de poner foco en lo que te ocupa. Lo de “mejor hecho que perfecto” sí, pero he de sentirme orgullosa de haberme esforzado para mejorarlo, aunque sea poco. Por eso me propongo hacer menos cosas pero de manera más consciente. A veces no lo consigo pero lo intento.

Y aquí lo voy a dejar porque podría seguir rajando pero mi promesa es que te puedas leer esto durante la toma de tu bebé y como siga escribiendo, va a echar la matrícula de la universidad.

Me despido por hoy.

Ah! por cierto, vendo sujetadores de lactancia.

Un abrazo, 

Bea.

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